El punto de partida
El proyecto reúne dos necesidades principales: resolver una cocina funcional con una identidad marcada y sumar una pieza de carpintería capaz de integrar almacenaje, exposición y zona de apoyo.
Alcalá 175 combina una cocina de fuerte presencia cromática con una biblioteca-bar de lenguaje más cálido. Los frentes rojos, el blanco, la madera y las superficies claras construyen una composición contrastada que organiza las funciones sin perder continuidad visual.
El proyecto reúne dos necesidades principales: resolver una cocina funcional con una identidad marcada y sumar una pieza de carpintería capaz de integrar almacenaje, exposición y zona de apoyo.
La cocina se organiza mediante frentes rojos y blancos y una isla central revestida en madera. En la zona social, una biblioteca-bar combina módulos cerrados y abiertos, superficies claras e iluminación integrada.
Los contrastes entre rojo, blanco y madera, junto con los encuentros limpios y la iluminación puntual, refuerzan el carácter de cada pieza y mantienen una lectura coherente del conjunto.
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